Clandestino, clandestino soy debajo de tu ropa mientras mojo las puntitas de los dedos en un ron sin hielo.
Clandestino soy cuando te beso, cuando te muerdo, cuando te susurro y te doy la espalda para deshacer los botones.
Clandestino, es mirarte de reojo, cuando sales de la ducha, ver los arañazos de la noche anterior, es escuchar aquel tema que conocí a tu lado y ahora ponerle otras facciones mientras estamos tendidos en el sofá.
Clandestino, es hacerme el dormido para sentir el calor de tu aliento en mi nuca, una noche de sábado que nos hayamos regalado placer con un horario moderado.
Clandestino es decirte que te quiero al oido, cuando te doy un beso en la mejilla al saludarte. Clandestino es no querer dejarte para seguir queriendo que ocupes un hueco caliente en la cama, para saber que tu me esperas.
Clandestinos son los baños a las seis de la mañana de un domingo antes de acostarnos.
Clandestino es que no te enteres que me desvelan los lunares de tu pecho y tu espalda, es llorar por ella y necesitarte a ti, es que no te molesten mis manos acariciando el alma de tu escote cuando estas comprando en el mercado.
Sin embargo, es clandestino, también, dormirme sobre el espacio vacío, para no echarte tanto de menos, y ponerme el despertador un rato antes de que llegues para que no creas que me importas tanto, es meternos en el coche y hacer el amor en el asiento trasero, es contar las cicatrices del pasado para devolverte las defensas que te faltan.
Clandestino es no aceptar que no quiero que te vayas pero te ofrezco mis costados para que no te sorprenda la puerta abierta del futuro.
Clandestinos somos tu y yo matándonos de rabia o de amor sin declararlo.
Es bastante más bonito poder declararlo abiertamente...
Te quiero guapísima...
UN BESAZO
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